
Resuenan muchos nombres hoy en los medios de comunicación, precisamente las repercusiones que trajo aquel fallo de una semana atrás. Si bien son nombres de cinco hombres y dos mujeres, se llegó a un acuerdo que el consumo de marihuana en un ámbito privado no es punible, mientras no se atente contra la salud y la privacidad de terceros, el consumo personal de marihuana no es motivo ya para caer preso.
Obviamente, esto se dio como resultado tras el fallo de la Corte Suprema por causas de personas que aún permanecían presas hasta ese momento, sosteniendo que el consumo personal y en ámbito privado no es causa ni motivo procesal. Nombres como Aníbal Fernández me resuenan en la mente. Éste personaje fue uno de los primeros que intentó presentar una ley para la despenalización del consumo de marihuana en el ámbito privado, pero fue rechazado en una primera instancia por falta de buenos argumentos.
Más adelante, se tratará de ver si en las provincias del interior pueden colocar radares para las pistas clandestinas. Es un supuesto, claro está, ya que sin ir más lejos, en el Chaco sólo contamos con un número que supera las 110 pistas clandestinas, donde a diario aterrizan aviones para el tráfico de la droga.
Hoy es la despenalización del consumo personal de forma privada, mañana será una cuestión de no poder controlar quiénes son los que venden a los que consumen, cómo consiguen éstos que venden, cuáles son sus contactos y, finalmente, los compradores y los exportadores. Estamos creando un hábito que hoy se puede controlar quizás, dentro de dos años esto no se podrá controlar en su totalidad. Entonces, ¿es una medida para la prevención, para atrapar a las mafias o simplemente para copiar a los países del primer mundo donde fumar unb cigarrillo común es mal visto y un cigarrillo de marihuana es común? Miremos las cosas de otro modo, no como se las plantean.-
Escrito por: Luis Sandoval
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